Neb. — Una auditoría estatal encontró varias deficiencias en la administración del programa WIC de Nebraska, incluyendo casos en los que beneficios permanecieron asignados a personas fallecidas y otros en los que empleados públicos con ingresos superiores a los límites establecidos recibieron asistencia.
El informe fue presentado por el Auditor del Estado de Nebraska, Mike Foley, quien señaló problemas relacionados con la supervisión y verificación de elegibilidad dentro del programa Women, Infants and Children (WIC), una iniciativa financiada por el gobierno federal que brinda apoyo nutricional a mujeres embarazadas, madres recientes, bebés y niños pequeños de familias con ingresos limitados.
Según la auditoría, diez beneficiarios fallecidos continuaban apareciendo en el sistema con beneficios activos. Aunque los investigadores determinaron que no se realizaron compras utilizando esos beneficios después de las muertes registradas, Foley advirtió que existía el riesgo de que las tarjetas EBT pudieran ser robadas, utilizadas de forma indebida o transferidas a terceros.
El informe también identificó a doce empleados públicos que recibieron beneficios del programa pese a contar con ingresos que aparentemente excedían los requisitos de elegibilidad. Entre ellos se encontraban once trabajadores estatales y un empleado de la Universidad de Nebraska.
De acuerdo con los hallazgos, todos los empleados involucrados tenían salarios superiores a los 60,000 dólares anuales. En uno de los casos, la auditoría encontró que un trabajador reportaba ingresos familiares superiores a los 138,000 dólares al año.
El programa WIC utiliza criterios basados en el tamaño del hogar y los ingresos familiares para determinar quién puede recibir asistencia. Debido a ello, la auditoría recomendó fortalecer los mecanismos de verificación y revisión de información financiera para evitar que personas que no califican continúen recibiendo beneficios.
La oficina del auditor indicó que las irregularidades detectadas no representan necesariamente fraude intencional, pero sí reflejan debilidades administrativas que podrían exponer al programa a errores o abusos.
Hasta el momento, la Universidad de Nebraska no ha emitido comentarios sobre los hallazgos relacionados con uno de sus empleados. Por su parte, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Nebraska (DHHS), encargado de administrar el programa en el estado, no había respondido públicamente a las conclusiones de la auditoría al momento de la publicación del informe.
Foley señaló que las observaciones incluidas en la auditoría buscan mejorar los controles internos y garantizar que los recursos destinados a familias de bajos ingresos lleguen únicamente a quienes cumplen con los requisitos establecidos por la ley.
El informe forma parte de los esfuerzos continuos de supervisión financiera que realiza la Oficina del Auditor del Estado para evaluar el uso de fondos públicos y la administración de programas gubernamentales en Nebraska.