Omaha enfrenta un serio desafío laboral. Un nuevo reporte reveló que el crecimiento del empleo en la ciudad está quedando muy por detrás de sus vecinos regionales como Des Moines, Kansas City y Denver.
El estudio, encargado por la Fundación Aksarben, muestra que la falta de competitividad en la creación de empleos en Omaha y Lincoln podría costarle al estado miles de puestos de trabajo, miles de millones en salarios y millones en impuestos estatales.
El estudio y sus comparaciones
La investigación realizada por Development Counsellors International analizó a Omaha y Lincoln frente a otras siete ciudades: Des Moines, Sioux Falls, Colorado Springs, Boise, Huntsville, Fayetteville y Raleigh.
Entre 2020 y 2024, Omaha y Lincoln solo lograron un crecimiento anual de 0.5% en empleos, mientras que las otras ciudades avanzaron mucho más rápido.
👉 Si Nebraska hubiera crecido al mismo ritmo que sus competidores, habría sumado 68,000 empleos adicionales, $11 mil millones en salarios y hasta $800 millones más en impuestos estatales.
Lo que dicen las autoridades
El gobernador Jim Pillen señaló que atraer y retener trabajadores es una de las prioridades más importantes del estado:
“Mi administración estará enfocada en hacer todo lo posible para atraer a grandes personas a vivir en The Good Life.”
El alcalde John Ewing duplicó el presupuesto de la ciudad para reclutamiento laboral, pasando de $175,000 a $350,000, con el objetivo de fortalecer la cámara de comercio y atraer más negocios:
“Quiero ser mucho más agresivo en retener empresas y reclutar nuevas compañías para Omaha.”
Por su parte, líderes empresariales locales advierten que muchas compañías ya están enviando empleos a otros estados.
Mike Cassling, presidente de la junta de Aksarben, fue claro:
“Poco a poco, en silencio, las empresas están poniendo gente en otros estados.”
Un reto que se repite
El empresario Mike Yanney recordó que Omaha ya enfrentó un momento similar hace 40 años, cuando Northern Natural Gas se fue y ConAgra amenazó con mudarse a Tennessee. Esa crisis motivó a los legisladores a crear incentivos para que la compañía permaneciera en Nebraska.
Hoy, dice Yanney, el estado necesita hacer lo mismo: “actuar con decisión para atraer y retener trabajadores”.