LINCOLN, Neb. — A partir del 1 de agosto, se implementarán recortes importantes a las tarifas de Medicaid para terapias de análisis conductual aplicado (ABA, por sus siglas en inglés), una intervención esencial para niños con autismo.
El anuncio fue realizado el viernes por el Dr. Steve Corsi, director del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Nebraska (DHHS), durante una conferencia pública.
“Quiero ser muy claro: DHHS sigue comprometido con los servicios ABA para las familias que reciben Medicaid,” afirmó Corsi. “Nuestro objetivo es actuar siempre en el mejor interés de los niños y sus familias.”
Sin embargo, defensores del cuidado del autismo han levantado alarmas, señalando que estas reducciones podrían agravar una situación ya crítica en el estado, donde las familias enfrentan largas listas de espera y escasez de proveedores.
¿Por qué los recortes?
Drew Gonshorowski, director de Medicaid en Nebraska, explicó que las tarifas actuales están por encima del promedio nacional, llegando en algunos casos a ser más del doble.
En 2020, el gasto de Medicaid estatal en ABA fue de menos de $5 millones. En 2024, la cifra superó los $85 millones.
Uno de los cambios más significativos será en la tarifa por hora de ciertos servicios, que pasará de $54.17 a $38.16. Según el Dr. Karoly Mirnics del Instituto Munroe-Meyer, estos ajustes buscan «proteger los recursos» y asegurar la sostenibilidad del sistema.
¿Qué dicen los expertos?
Para muchos, el problema no es tan simple. Mariel Fernández, representante del Consejo de Proveedores de Autismo, advirtió que este cambio podría llevar a muchos profesionales a dejar de aceptar Medicaid.
“Más del 70% de los proveedores dijeron que no saben si podrán continuar con Medicaid si se aprueban estos cambios,” señaló Fernández.
Esto significaría que muchos niños podrían quedarse sin terapias esenciales para aprender a comunicarse, a regular sus emociones o simplemente a vivir con más independencia.
Además, Fernández considera que Nebraska podría enfrentar retos legales, ya que el estado está obligado a garantizar un estándar mínimo de atención.
¿Qué sigue?
Corsi insiste en que esto no está relacionado con recortes federales ni con problemas presupuestarios del estado. Aun así, defensores como Fernández piden que el DHHS reconsidere y detenga temporalmente los cambios para reevaluar su impacto.
“Sería muy apropiado que dijeran: ‘Pausa. Revisemos bien antes de avanzar’,” concluyó Fernández.
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