LINCOLN, Neb.- Un juez del condado de Lancaster fijó una fianza de $10 millones, con el 10% requerido para salir en libertad, contra Christopher Collins, de 36 años, acusado de secuestro, amenazas terroristas y uso de un arma mortal para cometer un delito grave.
El caso comenzó a finales de agosto, cuando Jesserae Beck, de 42 años, denunció a la policía de Lincoln haber sido agredida en la casa de Collins. Aunque Collins fue arrestado y se le entregó una orden de protección, salió bajo fianza a inicios de septiembre.
El 25 de septiembre, los hijos de Beck reportaron su desaparición tras solicitar un control de bienestar. Al llegar a la residencia de Collins, los oficiales encontraron señales alarmantes: manchas de sangre en una mesa y alfombra, así como mechones de cabello, pero no había rastro de la víctima ni del sospechoso.

La investigación reveló que Collins tenía varias propiedades de alquiler, entre ellas una en Santa Fe Trail. Alrededor de las 11 p.m., la policía ingresó a esa vivienda y encontró a Collins y Beck. La víctima presentaba múltiples lesiones en la cabeza, rostro, costillas y espalda.
Beck relató que, tras ser atacada en la cocina de la casa de Collins, despertó en una cama en la propiedad de Santa Fe Trail. Allí, Collins la amenazó con matarlos a ambos si ella no lo asesinaba primero. Horas más tarde, dijo haber percibido un fuerte olor a gas y temió que él intentara explotar la casa.
Los investigadores confirmaron que el nivel de gas natural dentro de la vivienda alcanzó un 9%, cuando lo normal es 0%, lo que representaba un serio riesgo de explosión.
Finalmente, la policía logró rescatar a Beck, aunque Collins alcanzó a golpearla nuevamente antes de ser detenido.
Collins tiene programada una audiencia en octubre por un cargo previo de agresión por estrangulación.